lunes, 2 de abril de 2012

EL PERDON DE DANIEL

“Perdón, porque no fuimos capaces de mostrarte otro mundo, perdón por
esa oscuridad a la que nuestra indiferencia y falta de interés te ha
arrastrado.

Perdón por nuestros niños, porque siguen la senda establecida de la
burla. En este mundo de la burla, los gordos, los feos, los fletos,
los cojos, los tuertos, las putas, los narigones, las solteronas, los
culones, los indios de mierda y los comunistas asquerosos que habitan
esta incómoda costumbre chilena de encasillar y despreciar.

Perdón, porque no vivirás para disfrutar de la mano, abrazado a quien
hubieses elegido para amar, una tarde de domingo.
Perdón, porque inexplicablemente volveremos a idiotizarnos con el
fútbol y la farándula televisiva de turno. Y tu muerte será una
cronología más de este Chile de mierda.
Perdón, porque seguiremos nuestra vida a medias, a trancazos, a
bofetadas, pero siempre a medias. Y perdón, porque este país que hemos
soñado se deshilvana con las ideologías de un Dios sexista, opresor y
homofóbico.
Perdón por nuestras leyes obsoletas.
Perdón por nuestros chistes a la diferencia. Por nuestra
superficialidad agarrada al consumo diario de tanta televisión.
Perdón por la clase política que tenemos. Una clase política que da vergüenza.
Perdón por tanto perdón, pero es que he intentado entrar en tu socorro
profundo y me lo ha impedido la frialdad, el fútbol, los realities, la
discriminación, la fe idiota, el sermón anticuado, la hostia recocida,
el cura y la monja ignorante, el evangélico espumoso de la Plaza de
Armas, el centro comercial, mis tarjetas de crédito, mi cuenta
bancaria, mi ideología política y corrupta, mi gobierno fascista de
turno, las tetas de la mina de la tele, el gol de Alexis Sánchez, el
ovni que vio la Maldonado, la teleserie de la noche… Perdón, pero
tengo que terminar de algún modo y no sé por dónde.

Perdón, porque hemos creado un Dios a nuestro antojo y conveniencia.
Perdón a tu madre por no estar en sus internos desgarrándonos con su dolor. “

viernes, 23 de marzo de 2012

DANIEL ZAMUDIO, EN TI Y CONTIGO ESTAMOS TODOS



Un compañero compartía -desde su experiencia de tantos años como homosexual- su  indignación de ver cómo, a estas alturas, el odio homofóbico sigue causando tanto daño. Me impresionó porque su rabia y dolor no solo era por este bestial hecho, si no por las miles de situaciones similares que vivieron tantos gays amigos y conocidos  suyos, que se llevaron hasta la muerte  su silencio, su miedo, frustración e impotencia de tener que vivir en la sombra, por el hecho de ser diferentes y por ello ser  (o temer ser) rechazados y apuntados con el dedo.

Y es que la homofobia no es solo la agresión verbal o física explicita, es todo un enjambre de gestos  y  actitudes cómplices cuando opinamos, reímos, evitamos...  cuando nos apoyamos en “argumentos”  bíblicos, religiosos y  científicos sesgados, para juzgarnos como pecadores, enfermos, viciosos o traumados.  Porque por muy condescendientes y compasivos que se puedan  pensar esas ideas, en definitiva significan lo mismo: lo tuyo es anómalo, no está bien, requiere corregirse  o, a lo sumo, mantenerse lo más  oculto posible para que no signifique una mala influencia para otros.

Ese es el mensaje, y vaya que lo hemos recogido bien los mismos gays! esa es la música ambiente que nos vio crecer, ese el juicio que interiorizamos,  pese al cual no podíamos dejar de ser quienes éramos. Esta lucha que se presenta en la adolescencia muchos no la resisten y terminan en el suicidio y la depresión; otros, más valientes, son capaces de levantar la frente y salir del clóset; mientras una mayoría silenciosa nos batimos en la ambivalencia de ser “libres” en el gueto de los pequeños espacios “sólo para gays” y tratar de pasar inadvertidos frente al mundo hétero.

Es desgastante e innecesario victimizarse,   o tener que estar justificando constantemente nuestro derecho a existir;  o ser siempre los comprensivos con la gente que aun le choca o “no está preparada” para asumir que nos asumamos.  Llega un minuto en que  te preguntas ¿por qué  tolerar a los intolerantes?  La tortura a Daniel y a tantos antes que él,  no puede quedar impune y a nosotros dejarnos impávidos! 

Por eso te digo a ti…!

…Señora mojigata, si te molesta mi amor,  sorry  pero soy lo que soy!

…Señor,  que le asquea que lo podamos mirar con “otros ojos”, sorry pero  nos gusta mirar, como  usted a las mujeres!  (sin ser invasivos, eso sí)

…Don macho, que nos “aceptas” siempre que no nos mostremos tan colizas, sorry pero si algunos son más femeninos, cosa de ellos!

…Mente legalista, que crees que una Ley Divina o Natural define que solo la unión heterosexual es válida, fíjate que la única ley válida es un Amor comprometido!

…Familia “bien constituida”,   que temes un descalabro emocional en los niños criados por 2 papás o 2 mamás, sabes bien que lo que realmente los daña  es el ambiente  de agresividad, indiferencia o desamor que se les dé.

…“Amigo” o “amiga” que  dices que la amistad está por sobre todo, pero  en el fondo juzgas igual y hasta haces proselitismo antigay ¿qué amistad es esa? No gracias.

 Conozco tantas historias llenas de dolor, culpa y cansancio entre nuestra gente; por eso digo que en esa golpiza estamos todos y todas las personas que nos tocó tener una orientación sexual no heterosexual; son siglos en que culturas y religiones han perpetuado sus prejuicios; sin embargo, hoy estamos en una época donde ha crecido  el conocimiento  y el acceso a la información,  por lo tanto, quien se aferra  obstinadamente a las antiguas verdades y no es capaz de abrir su mente y su corazón, ya no es que peque de ignorancia si no de indolencia frente a una verdad más real que esos supuestos principios eternos: lo único "anormal" en los y las homosexuales es el daño provocado por la discriminación de una sociedad que no sabe aceptar que somos seres humanos con los mismos derechos y deberes que todo ciudadano.

Esto lo escribí desde la indignación y la rabia; sin embargo, participando  en un encuentro de oración por Daniel  escuchaba a sus padres hablar con una templanza y serenidad tan admirables,  solo deseando limpiarse de rabias  para concentrarse en su hijo  y en disponerse para Dios; que me he tratado de poner en una perspeciva más amplia: frente al odio solo  el antídoto más potente y efectivo es el amor. Solo el amor allana los caminos para que todos podamos transitar  unidos, solo con él se construyen puentes y el destino del planeta se hace esperanzador.

Ayer  en Parque San Borja un sendero de luces iluminó el obscuro lugar donde te martirizaron Daniel, esa luz que haz sido para tus padres hoy también la eres para nosotros, por eso tenemos que denunciar las noches para que nunca más...y salir a la luz para que siempre más seamos dignamente quienes somos,
 
 Daniel, te lo prometo...!

Cristian Lorca


("Jack, I swear": cita final de la película que marca el comienzo de la liberación)

sábado, 26 de noviembre de 2011

LOS CHÉs. LOS SIMONETTIs y LOS CHAMPURREADOs: Disonancias en el Mundo Gay

El movimiento homosexual en Chile ha significado  una historia de lucha por  nuestra dignificación   en medio de una sociedad homofóbica que, lentamente va abriendo su mente a la diversidad.  Paradojalmente pareciera que a nosotros mismos nos cuesta aceptar esa diversidad dentro del mundo gay…


Una primera lectura superficial a las confrontaciones al interior del movimiento  hablaría de cuicos versus resentidos, orgullosos de ser “locas” versus mimetizados. Trataré de mirar un poco más allá, conciente de que las visiones nunca serán certeras, porque todos hablamos desde nuestras subjetividades, forjadas desde la cuna en que nacemos y los derroteros que seguimos.
Mi pie –en este caso- básicamente es el de una familia tradicional católica de provincia, de clase trabajadora aspiracional; por lo tanto, de los que temen “caer” al lado pobre y miran “hacia arriba” al lado rico; amantes de la concordia, ser correctos y pegados con la idea de “surgir”. El gay que resulta de esa mezcla es uno que intenta desesperadamente adaptarse y funcionar dentro de la sociedad (generalmente frustrándose en el intento) y, a la vez, uno que resiste, que cacha que así se va haciendo presa de un cinismo  cobarde, haciéndole  el juego a una sociedad hipócrita y enjaulando su libertad de desplegar  quien realmente es. 

Por eso siempre he admirado a los valientes precursores del movimiento homosexual, que dieron la cara y lucharon  en los tiempos duros, siendo para el resto de nosotros -los tapados- un signo de dignidad, de descubrir que lo nuestro no era algo vergonzoso, condenado al clandestinaje o al gheto, que era posible caminar con la frente en alto y sin miedo. Recuerdo,  mirando desde mi habitáculo en el sur, los primeros reportajes en la tele, las primeras marchas; eran un bálsamo  y un despertador. Y sin embargo, pudo siempre más el miedo cómodo de quedar en la caverna... Se suponía que mi venida a  Santiago (2008) sería el comienzo de la salida del clóset; me integré a grupos cristianos inclusivos,  he participado de foros y  talleres en  las 3 agrupaciones principales (Acciongay, Movilh y Mums) pero nunca inserto del todo, nunca dando el paso de manifestarme en todo mi entorno o más públicamente, excepto en  grupos como el GCCP o las grandes Marchas.
Como observador me he dado cuenta de las divisiones  y disensiones, como la polémica con Rolando Jiménez (Movilh), hasta hace poco único interlocutor validado en los medios de comunicación. Algo sé de ciertos conflictos cuando se separó del Movilh histórico y su personalismo, pero sí le reconozco  que discursivamente su presencia en los Medios  ha sido muy  importante  para el cambio de percepción de la gente sobre quienes somos. 
Hoy el que le compite en cámaras es Pablo Simonetti, cuya emergencia ha sido bastante potente, aunque claro, su pinta, estrato, prestigio le han otorgado todas las credenciales  que el resto no tenemos.  Aun así, para mí  todo lo que suma no resta; allá  en las esferas donde se mueve el poder y se defiende a ultranza la imagen, que alguien de sus filas rompa  e irrumpa  genera impacto, como efectivamente lo ha hecho. 
En una sociedad tan clasista como la nuestra, no es extraño que los gays también  tengamos prejuicios de clase o que los medios y clase dirigente solo validen a quienes más se adecuen a sus cánones de “normalidad”  y  status,  manteniendo invisibles o folclorizando a los  gays más oscuritos, pobres y afeminados; el modelo loca escandaliza a la sociedad y hay (o habemos) muchos gays que tratan de desmarcarse lo más posible de ellas.

En ese sentido me parece acertada la reivindicación de la loca, que hacen personas como  el Ché de los gays (Víctor Hugo Robles), por su potencial cuestionador a la uniformidad social y desenmascaro del discriminador que llevamos dentro.  Si exigimos respeto y derechos iguales, tenemos que partir dándolos entre nosotros y exigiéndolos para todos; y eso incluye el derecho a ser diferentes no solo en  orientación sexual sino en formas de comportarse, ya sean más o menos masculinas o femeninas, más o menos apegadas a la norma  social (donde el único límite es el respeto al otro).   Por ahí entiendo que va su crítica a personajes como  Simonetti  por supuestamente defender una homosexualida aséptica y funcional al stablishment. No me consta que sea tan así, las veces que lo he escuchado lo he visto bastante atinado, incluso   abierto a  aprender  (por ej reconocer realidades  no muy conocidas como la de lxs Trans que ahora defiende más claramente); si tiene esa perspectiva “normalizadora” ojalá sea capaz de revisarla, así como reconocer que el movimiento no nace con Iguales o con Rolando sino que el hoy  viene de la suma de muchos ayeres. Asimismo, del otro lado del espectro, tratar de que el espíritu  crítico y escéptico  no se trague al que es capaz de aceptar y valorar al otro desde su propio itinerario de vida; por cuanto estar en lugares y posturas diferentes no impide que se dialogue y nos potenciemos, unidos por un fin mayor (seguir el ejemplo argentino)
Lo mismo nosotros  los champurreados (mestizos en sentido peyorativo en cuanto no nos declaramos abiertamente homosexuales, aplaudimos y nos subimos al carro de los logros que otros han obtenido pero nos incomodamos si algunos de ellos son más extravagantes  porque “desprestigian” la imagen del gay, y hace que la gente “piense que todos somos así”)  cabe hacernos concientes de nuestros propios prejuicios ad intra y  entender que justamente de eso se trata: caminar hacia  una sociedad inclusiva y justa donde cada cual, desde su particularidad, tiene los mismos derechos y espacios para aportar y desarrollarse en  autenticidad.
¡Cada vez somos más, movimiento homosexual!

video: Algunos históricos del movimiento: Roberto Pablo, Víctor Hugo Robles, Pedro Lemebel, Rolando Jiménez (imágenes de un reportaje de 1994 )?)  en La Red, mal editadas desde el  VHS al celu)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Homosexuales fueron encerrados y rociados de “piroca” por funcionarios del Dibise



A las 6 de la tarde de ayer domingo 25 de septiembre, Luis Meneses,dirigente juvenil de la Fundación Venezolana en apoyo a la Diversidad Sexual (Fundavis), y su compañero, también homosexual, Jonathan Suárez, fueron agredidos física y mentalmentepor efectivos de la policía del sur que cubrían guardia en el Dispositivo de Seguridad Bicentenario (Dibise) ubicado a las afueras del estadio Luis Aparicio.

Jonathan Suárez, víctima de un robo hace dos días, fue notificado de que los ladrones habían sido capturados y que debía dirigirse al Dibise a retirar sus pertenencias.

Al arribar allí, efectivos de Polisur acosaron a Jonathan y Luis, preguntándoles si eran “gays”.

Al responder afirmativamente, fueron golpeados y encerrados junto a los ladrones recién capturados; allí les prendieron “piroca” a sus costados (pólvora contenida dentro de las bombas lacrimógenas que ocasiona picor y ahogo), como lección para que aprendiesen a ser “hombres” y se les quitara la “mariquera” , manteniéndolos encerrados durante una tortuosa hora junto a los hombres que los habían robado días atrás.

Después del mal rato, los ladrones salieron libres por la misma puerta por la que entraron, porque aunque habían robado a Meneses y a Suárez ”ya no tenían (en su poder)ninguna de las pertenencias que habían robado”.

La actuación policial dejó a Meneses y a Suárez a merced de otro atraco, burló la Ley, alimentó la inseguridad, y sumió a los atacados en la sosa vergüenza de ese encuentro denigrante cargado de exceso de autoridad. ¿A dónde ir cuando la policía es la que ataca?

Luis Meneses cita: Articulo 59 de la Constitucion de la República Bolivariana de Venezuela, expresa que “Venezuela es LAICA” y “Nadie podrá invocar creencias o disciplinas religiosas para eludir el cumplimiento de la ley ni para impedir a otro u otra el ejercicio de sus derechos.” Los homosexuales tambien son seres humanos, son ciudadanos.

Es inconcebible hasta qué punto puede llegarla discriminación sexual, ya en Perú y Mexico han ocurrido casos similares, los cuales han sido atendidos por las autoridades para buscar una solución a esta problemática; por ello exhortamos a las autoridades a tomar las acciones pertinentes al caso.